Archivado en la categoría 'Alargamiento de las extremidades en los acondroplásicos'.

Procedimientos quirúrgicos

22 de Julio de 2008

En este apartado se describen cada uno de los procesos quirúrgicos a que serán sometidos los pacientes para conseguir la elongación global de las extremidades. Al tener cada paciente unas características propias, no todos van a seguir exactamente los mismos procesos y las evoluciones serán en cada caso diferentes, pero de lo que se trata es de realizar una aproximación lo más generalizada posible sobre en qué consiste un gran alargamiento óseo en un acondroplásico, explicado de una forma sencilla sin entrar en los detalles de la técnica quirúrgica.
La técnica que actualmente se emplea, fue descrita hace ya más de 20 años por el Dr. J.Mª Vilarrubias y posteriormente se ha modificado. Con esta técnica, hasta 1995 se han practicado elongaciones en más de 500 pacientes de los cuales 150 estaban afectados de talla baja, principalmente debido a displasias óseas o Acondroplasia.

Alargamiento de la tibia

22 de Julio de 2008

El proceso de alargamiento de los acondroplásicos siempre lo iniciamos con la elongación simétrica de ambas tibias.
La intervención dura aproximadamente 90 minutos y se puede realizar tanto con anestesia epidural como general.
Todos los pasos de la intervención son realizados mediante mínimas incisiones que no superan los 2.5 cm. de longitud, y siempre se efectúa control mediante el intensificador de imágenes de Rx. (la exposición a Rx no supera los 50 segundos en la mayoría de las intervenciones).

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Alargamiento del fémur

22 de Julio de 2008

Una vez se ha obtenido la recuperación funcional tras el alargamiento de las tibias, se puede optar tanto por el alargamiento de ambos fémures como el de los húmeros. Si el tamaño de húmero aún es excesivamente pequeño, es preferible realizar primero la elongación femoral.
La intervención dura aproximadamente una hora para ambos fémures y se puede efectuar tanto con anestesia epidural como general. La técnica es muy similar a la de elongación de las tibias, pero al tratarse de un solo hueso es más sencilla.

Se inicia la intervención colocando los clavos roscados en los extremos de los huesos respetando los cartílagos de crecimiento. A continuación se practica una incisión de 2,5 cm en la cara externa del muslo a nivel del tercio superior y a través de ella se efectúan unas incisiones transversales en la aponeurosis de la fascia lata. Seguidamente se procede a efectuar en esta misma zona, el corte en el hueso, siempre bajo control de intensificador de imágenes de Rx. Con la colocación adecuada de los aparatos y unas pequeñas incisiones para descargar la tensión de los músculos adductores y del recto anterior, se finaliza el acto quirúrgico (fig. 8).

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